Dos hechos lo explican: Bre-B, que en ocho meses movió más de mil millones de operaciones y está erosionando el ingreso transaccional, y el Decreto 0368 de 2026, que convirtió las finanzas abiertas en obligatorias. Esta ficha reúne lo que hoy se puede verificar del sector, con la fuente y la fecha de corte de cada cifra.
Las cifras que siguen vienen de la Superintendencia Financiera, del Banco de la República y del DANE. Ninguna es una estimación nuestra. Donde dos autoridades publican indicadores que no coinciden, lo decimos en vez de escoger el que convenga.
Qué mide. Suma de los activos totales del sistema financiero colombiano según los estados financieros que las entidades vigiladas reportan a la Superintendencia Financiera. Es un stock a una fecha de corte, no un flujo del período, e incluye cartera, inversiones, disponible y demás activos.
Cómo leerla. Es la cifra de dimensión, no de salud: un activo total creciente puede venir de cartera productiva o de portafolio de inversiones, y el agregado no distingue entre las dos. Léala siempre junto a la cartera bruta de $792 billones para ver qué proporción del balance está efectivamente colocada en crédito y qué proporción es inversión y liquidez. El perímetro es el de entidades vigiladas, de modo que la actividad financiera fuera de ese perímetro no aparece aquí.
Qué decide. Úselas como denominador cuando calcule su participación en el sistema y como base para dimensionar cuánto pesa su balance frente al agregado. Si su tablero interno compara contra otro universo de entidades, reconcilie el perímetro antes de llevar la cifra a junta.
Qué mide. Saldo bruto de la cartera de créditos del sistema, es decir el capital colocado antes de descontar provisiones. Es un stock a la fecha de corte reportado a la Superintendencia Financiera, y se expresa también como proporción del PIB, en 42,1%, y con su variación real anual, en 3,2%.
Cómo leerla. El 3,2% de crecimiento está en términos reales, ya descontada la inflación, lo que lo hace comparable con el 3,5% de crecimiento del PIB total en el segundo trimestre: el crédito crece, pero tres décimas por debajo de la economía. Que sea cartera bruta importa: no descuenta los $42,6 billones de provisiones, así que no confunda este saldo con exposición neta. La razón de 42,1% del PIB mide profundización financiera y es la referencia correcta para discutir espacio de bancarización, no la cifra absoluta.
Qué decide. Es el denominador de su participación en colocación y el marco para fijar metas de originación: crecer por debajo de 3,2% real significa perder terreno. Si su presupuesto de crédito está construido sobre crecimiento nominal, conviértalo a real antes de comprometer metas.
Qué mide. Relación de solvencia total de los establecimientos de crédito: patrimonio técnico sobre activos ponderados por nivel de riesgo, calculada bajo el marco prudencial vigente y reportada en el Reporte de Estabilidad Financiera del Banco de la República.
Cómo leerla. El mínimo regulatorio es 9%, de modo que el sistema opera con casi el doble del piso exigido; el excedente es capacidad de absorción de pérdidas y de crecimiento de activos ponderados por riesgo. Es un promedio del agregado y oculta dispersión entre entidades: una entidad individual puede estar mucho más cerca del mínimo. Léala contra el 3,2% real de crecimiento de cartera: el colchón de capital indica que la moderación en el crédito no proviene de restricción de capital sino de demanda o de apetito de riesgo.
Qué decide. Si su entidad va a defender un plan de expansión de cartera o una operación que consuma capital, este es el referente del sistema contra el cual su comité de riesgos va a comparar su propia holgura. Un argumento de que el capital limita el crecimiento no se sostiene frente a este agregado y debe fundamentarse en su posición individual.
Qué mide. Indicador de riesgo de liquidez, que confronta los activos líquidos disponibles frente a los requerimientos netos de liquidez en un horizonte definido por la norma prudencial. Es una razón de cobertura a la fecha de corte, publicada por el Banco de la República.
Cómo leerla. El mínimo regulatorio es 100%, es decir cubrir exactamente los requerimientos; 187% significa cerca del doble de la exigencia. Como toda métrica de liquidez, es una fotografía a una fecha y en condiciones normales de mercado: no anticipa un evento de retiro concentrado ni captura el comportamiento de fondeo bajo estrés. Junto con la solvencia de 17,1%, dibuja un sistema con holgura simultánea de capital y de liquidez.
Qué decide. Habilita discutir estructuras de fondeo y plazos más largos sin que la liquidez agregada del sistema sea el obstáculo. Si su tesorería mantiene colchones muy por encima de este promedio, cuantifique el costo de oportunidad de ese exceso antes de la próxima revisión del plan de fondeo.
Qué mide. Calidad de cartera medida por mora: la proporción del saldo de cartera que registra atraso en el pago. Las dos cifras corresponden a mediciones distintas porque aplican definiciones diferentes de qué se cuenta como vencido y sobre qué base.
Cómo leerla. No son intercambiables y no debe promediarlas ni escoger la más conveniente: cada una responde a una definición y a un corte distinto, mayo y marzo de 2026 respectivamente. Use la de la Superintendencia Financiera cuando compare contra reportes de entidades vigiladas y la del Banco de la República cuando el marco de análisis sea el Reporte de Estabilidad Financiera. Cualquiera de las dos es un indicador rezagado: refleja deterioro ya materializado, no el que se está incubando en las cosechas recientes.
Qué decide. Fije en su tablero cuál de las dos definiciones es la oficial para su entidad y manténgala constante en todas las series y comparativos. Si un informe interno muestra una brecha frente al sector, verifique primero que ambas cifras usen la misma definición antes de abrir una discusión de desempeño.
Qué mide. Cobertura de la cartera vencida: provisiones constituidas sobre el saldo de cartera en mora, con un stock de provisiones de $42,6 billones reportado a la Superintendencia Financiera. Mide cuánto de la cartera problemática ya está cubierto contablemente.
Cómo leerla. Por encima de 100% significa que las provisiones exceden el saldo vencido registrado. Es una cobertura contable, no una estimación de pérdida final: no dice cuánto se recuperará por garantías ni cuánto se castigará. Su lectura depende del indicador de mora que use como denominador, y con dos definiciones vigentes la cobertura implícita cambia según cuál aplique; declare siempre cuál está usando. Combinada con la solvencia de 17,1%, indica que el deterioro actual está absorbido tanto por provisiones como por capital.
Qué decide. Es el referente contra el cual justificar su política de provisiones ante junta o ante el revisor fiscal: quedar sistemáticamente por debajo exige explicación documentada, y quedar muy por encima tiene un costo en resultados que conviene cuantificar. Antes de comparar su cobertura con la del sistema, iguale la definición de vencido.
Qué mide. Llaves registradas en Bre-B, el sistema de pagos inmediatos administrado por el Banco de la República. Una llave es un identificador, no una persona: enruta pagos hacia una cuenta, y el dato es un stock acumulado a la fecha de corte.
Cómo leerla. No confunda llaves con usuarios: la propia fuente reporta 35 millones de usuarios frente a 108 millones de llaves, lo que implica varios identificadores por persona y hace que este número sobreestime la penetración si se lee como base de clientes. Es una métrica de registro, no de uso: registrar una llave no implica transaccionar. La cifra útil de adopción efectiva es la de operaciones, no la de llaves.
Qué decide. Úselas para dimensionar el enrutamiento y la carga operativa del canal, no para calcular su participación de clientes en pagos inmediatos. Si su equipo comercial está reportando avance en Bre-B con llaves registradas, cámbielo por usuarios activos y operaciones antes de que esa métrica llegue al comité.
Qué mide. Operaciones cursadas por Bre-B durante sus primeros ocho meses, con 35 millones de usuarios y un ticket promedio de $152.509. Es un flujo acumulado del período, no un stock, y lo reporta el Banco de la República como administrador del sistema.
Cómo leerla. Esta es la métrica de adopción real del canal, frente a las 108 millones de llaves que solo miden registro. El ticket promedio de $152.509 define el caso de uso: transaccionalidad cotidiana de bajo valor y alta frecuencia, no pagos de alto monto. Al ser un acumulado de ocho meses desde el arranque, mezcla la curva inicial de adopción con el régimen actual y no debe anualizarse linealmente. Un canal de este volumen con ese ticket presiona directamente los ingresos por comisiones transaccionales del negocio tradicional de pagos.
Qué decide. Si su línea de ingresos depende de comisiones por transferencia o por pago, modele el efecto de sustitución con este ticket promedio como referencia y llévelo al presupuesto del próximo ciclo. Priorice los desarrollos que capturen valor alrededor del pago —datos, crédito, conciliación— y no la comisión sobre el pago mismo.
Qué mide. Crecimiento anual del valor agregado de las actividades financieras y de seguros en las cuentas nacionales del DANE, contra 3,5% del PIB total. Mide el aporte del sector a la producción, no las utilidades ni los ingresos de las entidades.
Cómo leerla. El sector crece por encima de la economía, con una diferencia de ocho décimas frente al agregado nacional. Valor agregado no es rentabilidad: mide producción sectorial en cuentas nacionales y no se traduce mecánicamente en margen para una entidad. Corresponde al segundo trimestre de 2026, un dato trimestral que puede revisarse en publicaciones posteriores. Es coherente con el 3,2% real de crecimiento de la cartera: la actividad crediticia y el crecimiento del sector apuntan en la misma dirección.
Qué decide. Es la referencia macro contra la cual contrastar su plan de crecimiento: proyectar por debajo del PIB total en un sector que lo supera obliga a explicar qué le está pasando a su franquicia. Úselas en el marco macro de su presupuesto, no como sustituto de una proyección de ingresos.
Qué mide. Ingresos agregados del ecosistema fintech colombiano según el Fintech Snapshot de Colombia Fintech, con un margen neto de 13,55%. Es facturación del ejercicio, no utilidad, y proviene de un gremio, no de un supervisor.
Cómo leerla. El desfase temporal es la advertencia principal: es la cifra más reciente disponible pero corresponde al ejercicio 2024, mientras el resto del tablero está en cortes de 2026. No la compare de forma directa contra los $792 billones de cartera ni contra los activos del sistema sin declarar esa diferencia de dos años y de perímetro. Al ser un levantamiento gremial, cubre a las entidades que reportan a Colombia Fintech y no necesariamente al universo del ecosistema.
Qué decide. Sirve para dimensionar el ecosistema y sustentar decisiones de alianza, adquisición o competencia frente a fintech, siempre declarando el año del dato en la diapositiva. Si va a presentar tamaño de mercado fintech en junta, aclare que es 2024 antes de que alguien lo compare con las cifras de 2026 del resto del tablero.
† Cifra publicada por la Superintendencia Financiera en su informe de actualidad del sistema financiero y reproducida de forma coincidente por dos medios económicos. Pendiente de cotejo directo contra el boletín original al cierre de esta ficha.
De los 30 bancos en operación, 27 reportaron utilidades y tres reportaron pérdidas: Lulo Bank, Bancoomeva y Banco Pichincha. Los tres son bancos pequeños o de origen digital, que es justamente el dato que conviene mirar antes de sacar conclusiones sobre la salud del sector.
| Banco | Utilidad acumulada | Variación anual |
|---|---|---|
| Bancolombia | $3,10 billones | +20,9% |
| Davivienda | $941.445 M | +71,3% |
| Banco de Bogotá | $599.105 M | +43,4% |
| Banco GNB Sudameris | $418.727 M | n. d. |
| BBVA Colombia | $375.739 M | n. d. |
| Citibank | $355.251 M | n. d. |
| Banco de Occidente | $295.847 M | n. d. |
| Banco Agrario | $251.902 M | n. d. |
| Banco Caja Social | $123.345 M | n. d. |
Utilidades acumuladas del año a mayo de 2026. Fuente: Superintendencia Financiera de Colombia. Importante: este es un ranking por utilidad, no por participación de mercado. La participación por activos o por cartera de cada banco no se obtuvo de fuente primaria y por eso no la publicamos. «n. d.» significa que la variación anual no estaba disponible en la fuente, no que sea cero.
Un calendario regulatorio no es un listado de normas: es el mapa de cuándo hay que tener algo listo. Estas son las fechas con acto administrativo de por medio.
Todo estudio de mercado trabaja con la información que el país publica, y esa información tiene vacíos y desfases. Estos son los que afectan la lectura de este sector.
Seis páginas: cinco salen del documento real y conservan su folio —portada, índice, una de panorama, una de datos y una de conclusión—, y la última dice qué contiene el informe completo. No es un folleto aparte. Le llega en el momento. Con ella queda inscrito en el boletín sectorial de VISORIA, con nuestros análisis y las cifras nuevas de su sector: puede darse de baja en un clic, cuando quiera.
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Entre diez y quince capítulos. El mismo estándar del Informe País: cada cifra con su fuente al pie, los límites declarados y el hallazgo antes del método.
Son las compañías financiero y aseguradora con estados financieros de cierre 2025 dentro de una base de 10.000 empresas colombianas. Del total, el estudio desarrolla las de mayor tamaño por ingreso operativo, con activos, patrimonio, rentabilidad y tendencia.
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El 69 % de los estados radicados no son auditados y la mayoría son individuales, no consolidados: para un grupo empresarial, la cifra individual subestima. El estudio lo declara caso por caso.
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