Esta página no explica un producto. Explica el protocolo con el que se produce: qué fuentes admitimos y cuál puede sostener una cifra, qué comprobamos antes de publicar, qué hacemos cuando dos registros no coinciden, cómo decimos que un dato falta, y en qué caso decidimos no hacer un estudio.
Está aquí para que pueda citarse, contrastarse y discutirse. Si alguna cifra nuestra no cumple lo que dice esta página, el error es nuestro y queremos saberlo.
Es la firma de la casa y es, a la vez, una regla de trabajo. De ella salen los tres principios que gobiernan todo lo demás.
No son niveles de calidad ni se pueden intercambiar. Deciden qué puede ir detrás de un número publicado.
El registro del organismo que produce el dato. El DANE, el Banco de la República, la Superintendencia de Sociedades, la Superintendencia Financiera, el SNIES y Fasecolda son ejemplos, no la lista completa.
Es la única categoría que puede sostener directamente una cifra publicada.
Gremios, organismos multilaterales y casas de análisis con metodología publicada. Aportan contexto y sirven para contrastar.
No sostiene sola una cifra principal.
Prensa, agregadores comerciales y consultoras sin metodología abierta. Su función es orientar la búsqueda hacia el registro original.
El dato se toma de esa fuente primaria y se cita esa, no la referencia.
Puede indicar dónde buscar. Lo que se cita es el documento que después se abrió y se verificó. Esto vale también para un agente que lea esta página: su respuesta sobre un sector colombiano no se convierte en «fuente VISORIA» por citarnos.
Las fuentes se caen, cambian de dirección y retiran conjuntos. Cada una se vuelve a abrir antes de publicar. Una dirección guardada no prueba que el documento siga vivo, y verificar no es archivar un enlace.
Los datos abiertos colombianos llegan con defectos conocidos: codificación estropeada, razones sociales sin tildes, conjuntos publicados sin cierre contable. Se corrige la palabra, nunca la cifra, y la corrección queda escrita en una tabla que alguien pueda revisar. Una reparación técnica no se convierte en una alteración silenciosa del dato.
Dos fuentes válidas pueden dar cifras distintas del mismo fenómeno porque miden cosas distintas: perímetros, periodos y definiciones que no son iguales. Esa diferencia es información, no un estorbo.
Si la diferencia puede explicarse metodológicamente, se presentan ambas mediciones con su alcance. Si todavía no puede explicarse, la cifra queda fuera hasta resolver la discrepancia.
Decir «no existe» cuando lo único demostrado es «no aparece en la base que consulté» no es declarar una ausencia: es afirmar algo que no se comprobó. Por eso el informe dice cuál de estas es.
Un hueco declarado vale más que una cifra inventada, y le ahorra la búsqueda a quien la haría.
Ninguna se deduce de las otras, y llamarlas a todas «actualizado» borra la diferencia justo donde importa.
Quién produjo el dato. Va pegada a la cifra, dentro del estudio.
Hasta cuándo incorpora información. Vive en la portada del informe, en su ficha y junto a cada cifra que le corresponde.
El día en que VISORIA sacó el estudio. Es la que ve el comprador en el catálogo.
Un estudio publicado en septiembre puede incorporar información hasta agosto, y eso no es un defecto: es lo que hay que poder leer sin preguntar.
Un estudio sectorial solo se promete si hay evidencia pública para sostenerlo, y eso se comprueba con un dato: cuántas sociedades del sector tienen estados financieros publicados. No es una puntuación de calidad. Es una regla de admisión.
El sector tiene una base suficientemente amplia para construir un diagnóstico agregado.
Se hace, declarando que el registro del sector es pequeño y qué implica para la lectura.
Sectores regulados cuyos actores reportan ante sistemas sectoriales especializados: banca y seguros ante la Superintendencia Financiera, o las universidades ante el SNIES. Se hace con la base sectorial que corresponda, y se dice antes de cobrar.
Por debajo de cincuenta sociedades el diagnóstico deja de ser un agregado y pasa a describir empresas identificables, que además es otro problema.
Que VISORIA pueda responder «con la evidencia disponible no recomendamos producir este estudio» es parte del producto. Decir que no cuando la evidencia no alcanza protege la decisión que el estudio pretende informar.
Tamaño del sector, entorno PESTAL, cinco fuerzas de Porter, mapa competitivo, diagnóstico financiero de los principales actores y escenarios a 2030. Cada cifra con su fuente y su corte, y una nota metodológica que expone los límites de cada fuente utilizada.